Hay de intelectuales, a intelectuales....
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Hace algunos años, en una iluminadora plática con el pensador palestino Edward Said, yo le preguntaba sobre su insistencia de que un intelectual, en el momento que acepta colaborar con el sistema, deja de serlo. Yo quería saber si hablaba de forma metafórica, pues seguramente no por empezar a trabajar dentro del sistema una persona perdía la cultura ya adquirida. ¿Acaso no definimos a un intelectual por su consumo y producción cultural?
A mi sorpresa, Said me dijo que no había nada de metafórico en su planteamiento. Para él, sin una distancia crítica, el pensamiento deja de desarrollarse y se desmorona convirtiéndose en mera regurgitación de ideas preconstruidas.
Este episodio me vino a la mente al leer sobre la participación de Enrique Krauze en un foro en los EEUU, donde se le preguntó sobre la reciente declaración de la Revista Forbes de que el estado mexicano era un “estado inviable”.
Ante una pregunta de tal magnitud, Krauze replico (parafraseo): “Yo no creo que el estado mexicano sea un estado inviable. Yo he caminado por el Zócalo y a la gente la veo sonriente, y algunos se ven inclusive felices. Así que yo creo que esa declaración esta equivocada.”
Después de escucharlo, nuevamente, me quité el sombrero en memoria de Said.
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| Edward Said, en su Oficina en Columbia |
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Aunque ya pasaron varias semanas, me gustaría hacer algunos comentarios sobre la forma en la que se trato el atentado terrorista en Mumbai, India.
En primer lugar, vale la pena recordar que a pesar del cada día creciente número de muertes que se iban reportando en el transcurso del ataque, la principal preocupación de los medios occidentales era: ¿Cuántos europeos y americanos están atrapados o murieron en el ataque?
Claramente para ellos, la vida de un ciudadano de la India no tiene el mismo valor, y fácilmente puede ser acumulada al total numérico. Para nuestros medios, no todas las vidas valen lo mismo.
Pero esto conecta directamente con un punto mayor, llamémosle el Gran Subtexto detrás de la cobertura de este evento (y muchos antes y por venir de la región). La vida de una mujer u hombre de la India, o del “oriente”, no valen lo mismo pues en realidad son países “salvajes”, donde la violencia y lo “inhumano” imperan en el día a día. Así que si un hindú muere, no es de sorprenderse porque la gente en esos países casi se lo tiene merecido, por el puro hecho de haber nacido ahí.
No es una coincidencia que como apunta Tariq Ali, la gran mayoría de los medios de “este lado” del mundo, titularon sus encabezados con frases parecidas: “Violence IN India” (traducido literalmente, Violencia DENTRO de la India). Es decir, a diferencia de la forma en la que trataron a los atentados terroristas en NY, Londres o Madrid, en la India, los medios se preocuparon por enfatizar que el ataque no era externo, sino producto de la violencia que es natural al interior del país.
Un ataque a NY es una tragedia pues, como en un buen Western, el pueblo pacífico sufre el ataque de las hordas externas que destruyen su tranquilidad. En cambio, en la India, un ataque de este tipo, tomando en cuenta la duración y características tan terroríficas que tuvo, podemos tomarlo casi como un evento cotidiano. Por eso mismo lo mas preocupante era saber cuantos “occidentales” estaban atrapados.
A final de cuentas, si se matan los Hindúes entre sí, eso no es noticia (como ejemplo, solo es necesario observar el absoluto silencio de la prensa occidental a la tragedia de Sri Lanka), pero que no se lleven a inocentes civilizados en medio de sus actos de salvajismo.
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